Paseando en el plano de las ideas y la exteriorización de estas, me encontré a mi mismo en un tenebroso vacío de blancura, de oraciones rotas y pensamientos inconclusos y casi olvidados, parece ser el caso que la inspiración ya no gusta de este lugar, sus herramientas oxidaron y su fluir es ahora algo torpe, no está a gusto, ahora sale con menor frecuencia. Tengo que ir en su búsqueda y pedirle de rodillas que no me deje, que guie mi puño y se deslice sobre las lineas, que me ayude con palabras rebuscadas, sentidos de sin-sentidos, diálogos interminables analizantes de la monotonía de lo cotidiano y la vaguedad de la esencia humana, haikus o simple espontaneidad en prosa. Que me permita de nuevo sentirme lleno de ideas al contemplar la infinidad de la belleza de mi musa, para así deshacerme de todo este vacío y sordidez, para pintar mis ideas con aguas de colores y definir la esencia y dirección de mis prismas. No hay inspiración que venga por la fuerza; está dentro de nosotros, pero hay que saber esperarla y traducirla a sus infinitas expresiones, la inspiración simplemente es eso: inspiración.
lunes, 9 de marzo de 2009
domingo, 8 de marzo de 2009
Un domingo como cualquiera.
Es irónico como a veces nuestro estado de ánimo puede ser llenado por el vacío.
Hoy fue un día aburrido, de levantarse tarde, de despertar con el cuerpo adolorido, de ver a las personas que ves siempre, pero no hablarles; de pasar un momento en silencio a veces usado para reflexionar, a veces para nada; de intentar hacer lo que no haces en el resto de la semana, pero no hacerlo... es domingo, no me esperaba más.
Hoy fue un día aburrido, de levantarse tarde, de despertar con el cuerpo adolorido, de ver a las personas que ves siempre, pero no hablarles; de pasar un momento en silencio a veces usado para reflexionar, a veces para nada; de intentar hacer lo que no haces en el resto de la semana, pero no hacerlo... es domingo, no me esperaba más.
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